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El puente colgante sobre la riera, calles medievales, una antigua herrería… Rupit y su bello entorno merecen una visita con atención a los innumerables detalles

Como si volver al pasado fuera posible…¿por qué no? Y es que para viajar unos siglos atrás solo basta con visitar Rupit, un pueblo medieval que otorga esa sensación de tiempo congelado en Cataluña. Ubicado en un enclave único y bucólico en la zona de Collsacabra, en la comarca de Osona, a poco más de una hora de Barcelona, con sus casas de piedra señoriales, su historia medieval y su entorno natural, no es casualidad que haya merecido ser declarado Conjunto Histórico Artístico y ahora también busca el podio del Mejor Pueblo Turístico 2022 (Best Tourism Villages) que otorgará la Organización Mundial del Turismo (OMT) a finales de año. Y para que descubras por qué le sobran los motivos para estos reconocimientos te apuntamos lo que no puedes dejar de ver y lo que debes hacer en Rupit.

Puerta de entrada al pueblo: ¡un puente colgante!

Rupit tiene encanto por donde se mire. Para adentrarse y descubrirlo habrá que cruzar el puente colgante de 28 metros que fue construido en 1945 para salvar la riera y que luego fue restaurado en 1994. Pero ¡alto! que la emoción por descubrir este mundo medieval no te lleve a ser poco prudente porque para cruzarlo se recomienda que no lo hagan más de 10 personas al mismo tiempo ya que se puede tambalear demasiado. Eso no impide que te puedas parar a medio trayecto y disfrutar de las bellas vistas. Será toda una aventura, más si se va con niños.

 Rupit, Cataluña
Uno de los lugares más emblemáticos de Rupit es su puente colgante.

Detalles medievales en las casas 

Rupit también es considerado uno de los pueblos más bonitos de Cataluña y con razón. Y aunque no llega a tener 300 habitantes, su patrimonio arquitectónico está bien restaurado y conservado y su aire medieval se respira en calles empedradas y escalonadas. Las casas que ahora vemos fueron construidas entre los siglos XVI y XVII, y se distinguen por elementos como los balcones de madera, ventanales, escudos heráldicos y portales. Mira al detalle y descubrirás grabados a mano sobre las piedras, que se realizaban para dejar constancia del año de la construcción de la casa, identificar la familia propietaria o el oficio que desempeñaban. La más antigua data de 1597 y la puedes ver en la plaza Manyà, en Can Camps.

Otra manera para descubrir la esencia de Rupit es perderse por el callejón empinado y escalonado de la calle Fossar o por la calle Església, así como las plazas Major y Cavallers. Otros edificios con gran trayectoria son la Notaría Soler, un palacio con una puerta adovelada con el escudo de la familia y en el que se pueden encontrar noticias del siglo XIV. También están Ca l’Apotecari (actualmente Cal Mestre), la Ferrería (Herrería) y Can Sallent, estas dos últimas construcciones han servido de inspiración para la reproducción de una de Rupit que se exhibe en el Pueblo Español en Barcelona.

Iglesias de parada obligatoria

En medio del actual pueblo es donde se sitúa el origen de Rupit, en el castillo que se construyó alrededor del año 1.000. A partir de allí, a su alrededor fueron edificándose las otras casas y construcciones que ahora son patrimonio del pueblo, como la iglesia de Sant Miquel, de estilo barroco con elementos neoclásicos y coronada con un arco de piedra de medio punto. Los fines de semana, de 11 a 15 horas, abre su campanario, de 30 metros de altura, desde el que se obtiene una vista fantástica de la villa y sus alrededores de gran belleza natural.

En las afueras del pueblo, son también visita recomendable la iglesia románica de Sant Joan de Fàbregues, del siglo XI, la antigua parroquia municipal, un edificio de una sola nave con tres ábsides situada en el camino de Rupit a Mas del Pendís. Para los más animosos vale la pena la excursión a la iglesia de Santa Magdalena, en lo alto de una cima rocosa, que destaca por su puerta adintelada.

No te pierdas la cascada más alta de Cataluña

Rupit es un buen punto de partida para disfrutar de los paisajes boscosos que conforman Collsacabra. Sería un delito no acercarse al salto de Sallent, la cascada más alta de Cataluña. Las vistas de este salto de agua, donde la riera de Rupit se precipita al vacío, de unos 100 metros de altura, son un regalo de la naturaleza. Es posible llegar hasta la base en una excursión corta de una hora de caminata más o menos, desde el mismo pueblo de Rupit, por una ruta donde encontrarás antiguos molinos abandonados (como el de Patrones o Tornall) balsas, saltos de agua y fuentes como la gruta de Pedretes o el salto del Molí Rodó, con una caída de 25 metros. Mejor acercarse a ver el Salto de Sallent después de un día de lluvia por la potencia del chorro y cómo cae con fuerza sobre el fondo rocoso.

Cascada Salto de Sallent en Rupit
La cascada Salto de Sallent es visita obligatoria si vas a Rupit. (Foto: iStock.com/OSORIOartist)

Un paseo por sus bosques en otoño o descubrir la ruta de la BTT

Mención aparte son los paisajes excepcionales que se pueden apreciar en los alrededores del pueblo. Merece ser explorado a fondo el macizo de Collsacabra, un Espacio Natural Protegido con acantilados de vértigo. El camino transcurre entre robledales y hayedos que en otoño muestran las tonalidades ocres propias de esta época. Los atardeceres en Collsacabra también son fenomenales. Para los amantes de la bicicleta de montaña, Rupit es el punto de partida de la ruta 4 y 5 de los circuitos señalizados del Centro BTT del Valle de Sau Collsacabra. Son en total 17 rutas con más de 250 kilómetros señalizados.

Datos de interés:

  • ¿Cómo llegar? En coche privado o transporte público. Se puede coger el bus en la estación de buses de Vic desde Barcelona está la línea de autobuses Barcelona-Vic- Rupit de la compañía Sagalés. 
  • En diciembre: se puede ir a disfrutar del pesebre viviente 
  • No se permite: el acceso a coche en el pueblo. Pero hay un aparcamiento municipal a la entrada de la villa.
  • En verano: es posible disfrutar de las piscinas municipales.